
Mallorca, la gran desconocida
Puede que te sorprenda esta forma de comenzar la guía. ¿Mallorca desconocida? Toooooooooodos conocemos Mallorca, incluso es posible que hayamos veraneado alguna vez en esta isla, la mayor del archipiélago balear. Es posible que hayas disfrutado de sus playas e, incluso, que hayas visitado la casa de Chopin pero…. ¿sabes realmente qué ver en Mallorca?
En esta guía proponemos Mallorca como un destino cultural, de naturaleza, de descubrimiento, de experiencias únicas… y es que Mallorca es mucho más que sus playas y sus veranos locos. Y, desde luego, es mucho más que el turismo cutre y de masas con la que, en ocasiones, aparece vinculada en medios de comunicación. Su paisaje y su historia la convierten en un destino imprescindible.
Rincones bonitos que ver en Mallorca
Realmente, un viaje por Mallorca podemos describirlo como una sucesión de rincones con encanto. Su montaña, su vegetación y el color azul del mar que la rodea genera escenas de película. Vaya aquí una muestra de rincones bonitos…
Valldemossa, mucho más que Chopin
Es, sin duda, la visita imprescindible de entre todas las imprescindibles que tiene Mallorca. Valldemossa es uno de los pueblos más bonitos de la isla y de España.
Recorrer las calles empedradas de este pueblo medieval, profundizar en toda su historia y los personajes relevantes que han pasado por allí y degustar con goloseo una riquísima coca de patata son planes top para turistas en Mallorca. Para nosotras, una de las paradas que guardamos en nuestro corazoncito con un cariño especial.
Y de allí, directos a uno de los espectáculos más bonitos de la isla de Mallorca: la puesta de sol en el mirador de Sa Foradada. No estaréis solos, ciertamente, pero os quedaréis con la boca abierta. Nada que envidiar al atardecer de Santorini…
Fornalutx y sus calles empedradas
Un poco más arriba, hay otro pueblecito de la Sierra de Tramuntana que exige una visita detallada.
Se trata de Fornalutx, un pueblo que tiene origen árabe y más de mil años de historia. Calles empedradas, casas con tejados rojos, naranjos y limoneros…
El plan es pasear, hacerse fotos en cada rincón y alucinar con su maravilloso y perfecto estado de conservación que le lleva años proporcionando premios.
Puerto de Sóller, perfecto para paseos tranquilos
Seguimos subiendo y encontramos un plan que resulta bien diferente de los que llevamos hechos, pero también lleno de encanto. El Puerto de Soller comenzó siendo una barriada de pescadores y ahora, resulta un paseo genial.
Podremos caminar por la marina y ver embarcaciones tradicionales mallorquinas, sentarnos en alguno de sus muchos restaurantes, ascender hasta el mirador de Santa Catalina…
Mirador de Es Colomer, la mejor vista de Formentor
Más hacia el norte encontramos este mirador que data de 1961. El ascenso hasta él, por un camino escalonado, es ya en sí mismo un plan excepcional.
Una vez arriba, podemos admirar toda la península de Formentor y ver otro de esos atardeceres que te hacen sentir la magia de vivir en este planeta ¡Cómo nos gustan estos planes sencillos que nos llenan el alma y nos dejan recuerdos únicos!
Faro de Formentor, nada más al norte
Este es uno de los faros que más costó construir. Y es que se ubica en una zona que, allá por mitad del siglo XIX, estaba completamente incomunicada. Ahora podemos llegar por una carretera serpenteante y alimentarnos con unas vistas del Mediterráneo que no podrás dejar de fotografiar.

Calas y playas que merece la pena conocer
No podemos dejar de tratar el “asunto playita” en un destino como este que nada tiene que envidiar a las Maldivas. Y es que, si hay en España algún lugar de playas paradisíacas es, sin duda, el archipiélago de las Baleares.
Nota de sinceridad previa a entrar en materia: en Mallorca, durante el verano, es complicado encontrar una zona de baño que puedas sentir exclusiva y tranquila. Su turismo es mucho y todos quieren disfrutar del litoral. ¡Asumimos esto y vamos allá!
Caló des Moro
Muy difícil que no te haya salido en Instagram una foto de esta maravilla de la naturaleza. Se trata de una verdadera piscina natural de ensueño que, desde que es famosa, está hasta la bandera.
Esta pequeña cala de no más de 40 metros de ancho es, sin duda, una joya a visitar en Mallorca. Su acceso es trabajoso porque debes dejar el coche a distancia y caminar, pero eso no desanima a los muchos visitantes que quieren hacerse una foto con sus aguas turquesas, el acantilado y los pinos llegando al mar.
Si buscas algo de soledad, te tocara madrugar muchísimo. Pero es tan bonita que, aunque no te puedas bañar, debes visitarla. Tómalo como un punto más del itinerario.
Cala Llombards
Esta preciosa cala está muy próxima a la anterior y también tiene la misma paleta de colores. Ese azul turquesa del agua, los pinos verdes sobre acantilados blancos… Una forma alargada, algo más ancha que la anterior pero de más sencillo acceso no te libra de madrugar para tener sitio donde disfrutarla.
Cala Mesquida
Puede que con menos encanto instagramero pero esta cala (que es más bien una playa) nos encanta. Y es que su arena blanca, su mar azul y sus olas le dan un rollo diferente a tu ratito en la playa, un “look más salvaje”.
Es Trenc
Es tan famosa como la catedral de Palma. Esta larga y blanca playa es preciosa y cuenta con… ¡cero servicios! por lo que podemos denominarla playa virgen. Son dos kilómetros de larga y estrecha franja de arena blanca con aguas cristalina y unos atardeceres…. ¡Ya nos vemos allí!

Planes para hacer en Mallorca
Una buena idea para que el viaje pase de estupendo a perfecto es salpimentar la agenda con experiencias diferentes además de visitas culturales y paseos por la playa.
Coger alguna embarcación
La idea es dejar de mirar al mar desde la tierra para mirar la tierra desde el mar. En Mallorca encontramos barcos de visión submarina, catamaranes que recorren el litoral, excursiones para hacer snorkel, catamaranes para avistar delfines…
Descubrir las cuevas de Mallorca
La isla de Mallorca cuenta con dos planazos bajo tierra que son diferentes pero rebonitos, las cuevas del Drach y las cuevas dels Hams.
Las primeras son las más conocidas. Estalactitas y estalagmitas, un recorrido bajo tierra en barco y música clásica que nos acompaña. Las segundas están muy cerca, cuentan con espectáculo audiovisual y una visita guiada que explica la formación de estos milagros naturales.
Ir de mercados tradicionales
Esta actividad es apetecible siempre y, en Mallorca, además, hay tradición e historia en muchos de estos mercados.
El Mercado de Sineu es el más antiguo (data del siglo XIII) y es el único que tiene animales de granja (alucinante para los peques de la casa). El de Inca es enorme y cuenta con mucho en cuero y en piel puesto que el pueblo está especializado en este gremio. El de Santa Catalina, en la capital, es un precioso y delicioso mercado gastronómico…
Disfrutar de la gastronomía mallorquina
Porque hay mucho más que ensaimada (y sin desmerecer en absoluto a la ensaimada que resulta, sin duda, nuestro bollo favorito).
En Mallorca encontramos manjares tan sencillos como el pa amb oli, una rebanada de pan con algo encima. Y tan elaborados como el tumbet, una verdura estofada con tomate encima.
El arroz brut, la coca de trampó, los caracoles… “allá donde fueres, come lo que vieres”.
Y no dejes de traerte sobrasada para casa porque como la que allí hacen, no la encuentras en ningún sitio.

Consejos finales para disfrutar Mallorca
Ya estás haciendo las maletas, seguro. ¡Y nosotras contigo! Pero hay que tener en cuenta aspectos finales para que todo salga perfecto.
¿Cuál es la mejor época para visitar Mallorca?
Pues nosotras siempre hemos ido en verano porque es la época del año en la que tenemos vacaciones, pero sin duda, Mallorca es un destino que tener en consideración para cualquier época del año porque hay mucho que hacer más allá de bañarse en el mar.
¿Cómo llegar hasta Mallorca?
Los que somos de Madrid tenemos claro que la forma más sencilla es el vuelo directo. Hay gran frecuencia desde el aeropuerto de Barajas. Después sería muy recomendable alquilar coche para poder recorrer toda la isla.
Si eres de los “no sin mi coche”, los ferrys con los que podemos trasladarnos a Mallorca salen de Barcelona, de Valencia y de Denia. El viaje dura entre 5 y 7 horas.
Esperamos haberte convencido de este destino. Elige Mallorca como destino a descubrir y hazlo de forma pausada, disfrutando de cada rincón, de cada mirador, de cada atardecer… y de ¡cada coca de patata! (Nota desde la experiencia: no sabe a patata…).

















